Fracturas faciales

Fracturas faciales

Como consecuencia de accidentes se pueden producir diversas fracturas de los huesos de la cara. Como cirujanos maxilofaciales, en Iriarte Maxilofacial somos médicos especialistas en la restauración de la función y la forma de los huesos faciales que han sufrido fractura.

Las fracturas de mandíbula pueden ser únicas, dobles e incluso triples en función de la fuerza del traumatismo y el lugar del impacto. El diagnóstico habitualmente se realiza en un servicio de urgencias, mediante la exploración clínica y radiografías o un TAC.

Los signos más habituales de fractura son imposibilidad para morder o masticar y alteraciones en la sensibilidad de los labios o los dientes.

La gran mayoría de las fracturas de mandíbula precisan tratamiento quirúrgico, con el objetivo de restaurar la forma original del hueso y la función de la masticación. Con placas de titanio se alinean los fragmentos desplazados de la mandíbula, de tal forma que los dientes vuelven a posicionarse correctamente y la función se restablece.

La cirugía se realiza casi siempre a través de incisiones dentro de la boca, de forma que sean imperceptibles. Los tratamientos son completamente personalizados, se tienen que adecuar a cada tipo de fractura, así como a la edad del paciente y las características de sus piezas dentales.

La experiencia es fundamental a la hora de seleccionar el tratamiento adecuado, en Iriartemaxilofacial ofrecemos los mejores resultados a nuestros pacientes en Mallorca.

En el postoperatorio es fundamental seguir los consejos de su cirujano en cuanto a dieta blanda. Desde el primer momento será posible abrir la boca y hablar, pero es necesario cierto cuidado hasta recuperar la función normal.

El dolor es controlable con antiinflamatorios y adecuado reposo, y su cirujano realizará un seguimiento cada pocos días para asegurar la correcta evolución y el restablecimiento de la masticación.

La recuperación de la sensibilidad en los labios y los dientes después de una fractura de mandíbula puede tardar varios meses.

La nariz es la estructura facial más prominente y también la que presenta el hueso más fino y débil. Los traumatismos directos sobre la nariz producen con frecuencia fracturas de los huesos nasales, que se caracterizan por la hemorragia nasal, la inflamación y la desviación del tabique o el dorso nasal.

Los pacientes con fracturas nasales presentan una importante dificultad para respirar, así como una alteración de su apariencia facial, y precisan tratamiento quirúrgico para evitar o minimizar las secuelas.

Las fracturas nasales se diagnostican habitualmente en los servicios de urgencias, donde se indica a los pacientes que precisan la valoración por parte de un cirujano maxilofacial. Durante la primera semana tras el traumatismo se realiza la reducción cerrada de la fractura, a través de los orificios nasales y sin realizar incisiones.

Con esta intervención se persigue restablecer la forma de la pirámide nasal, y evitar la deformación del tabique o septo. Se colocan taponamientos nasales y una férula adaptada para mantener el resultado de la intervención mientras se inicia el proceso de curación.

La corrección quirúrgica temprana produce los mejores resultados en cuanto a ventilación y estética si se realiza adecuadamente. Los resultados son excelentes en la gran mayoría de los pacientes, que no precisan tratamiento adicional.

En ocasiones este tratamiento no es suficiente para que el tabique nasal mantenga su forma adecuada, y es necesario esperar unos 6 meses para realizar una corrección quirúrgica abierta secundaria o rinoseptoplastia postraumática.

Las fracturas de pómulo u orbitocigomáticas son consecuencia de un traumatismo directo, que produce el desplazamiento del hueso queda forma y anchura a la cara y a la órbita.

En función de la energía del traumatismo recibido pueden ser muy complejas de tratar, siendo fundamental realizar un plan tratamiento personalizado para cada paciente.

En Iriartemaxilofacial tenemos gran experiencia en el manejo quirúrgico de este tipo fracturas complejas en Mallorca, persiguiendo siempre la calidad y la seguridad en el tratamiento de nuestros pacientes.

Se diagnostican habitualmente en los servicios de urgencias, caracterizándose por una alteración de la forma de la cara y de la sensibilidad de la mejilla, los labios y la nariz. También es frecuente la limitación para abrir la boca y en ocasiones se producen alteraciones visuales como la diplopia o visión doble.

La mayoría de las fracturas necesitan tratamiento quirúrgico con el objetivo de restablecer la proyección y la anchura de la cara. Es necesario realizar un TAC facial para establecer el desplazamiento tridimensional de la fractura, y diseñar un plan personalizado para la cirugía.

El procedimiento quirúrgico se realiza bajo anestesia general, a través de incisiones dentro de la boca y alrededor de los párpados, se utilizan placas y tornillos de titanio para restablecer el hueso en su posición original. En ocasiones es necesario también reconstruir el suelo de la órbita para que no se modifique la posición del globo ocular y evitar la visión doble.

La recuperación es variable en función del tipo de traumatismo y su intensidad, la sensibilidad facial puede tardar varios meses en recuperarse pese al tratamiento quirùrgico.

En ocasiones las secuelas son inevitables, es importante discutir con su cirujano antes de la cirugía las secuelas y cicatrices que serían esperables.

Los traumatismos directos sobre el globo ocular pueden producir fracturas de las finas paredes óseas que rodean al ojo, y producir enoftalmos y diplopia (visión doble). Se caracterizan por una importante inflamación periorbitaria, anestesia a nivel de la mejilla, la nariz y el labio y por visión doble. Cuando estos síntomas están presentes es importante consultar con un cirujano maxilofacial.

Según la clínica y el estudio de las pruebas radiológicas (un TAC) se decidirá si es conveniente realizar un tratamiento conservador o si es preciso reconstruir alguna de las paredes orbitarias.

La reconstrucción de las paredes orbitarias es un procedimiento quirúrgico de alta precisión que se realiza a través de los párpados, para evitar que el globo ocular quede mal posicionado como secuela de la fractura.

Habitualmente se sustituye el hueso dañado por una lámina mallada de titanio con la forma de la órbita, para asegurar que el globo ocular mantenga una correcta posición.

La recuperación suele ser rápida, aunque en ocasiones la visión doble o la anestesia de la mejilla pueden tardar meses en mejorar. Su cirujano maxilofacial podrá ayudar y guiar en todo el proceso de recuperación.

Cuando ocurren traumatismos de alta energía que afectan al esqueleto craneofacial las fracturas resultantes son múltiples, y la combinación de las mismas añade dificultad al tratamiento quirúrgico.

Su cirujano maxilofacial explicará las características de las fracturas, el plan de tratamiento para reposicionar y fijar los huesos faciales, y las secuelas que el traumatismo podría dejar a pesar del tratamiento quirúrgico.

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